Nota sobre smartphones en Chamuyo Web

Con saldo inteligenteChamuyo web

Una nota sobre el consumo de teléfonos inteligentes, una cuestión cultural y de mercado que mezcla nativos digitales con analógicos y que quema en las manos.

 

Que la incorporación de la tecnología a la cotidianidad generó nuevos hábitos no es una novedad pero cómo impactó (e impacta) en los consumos culturales, sí. Según una encuesta realizada por Google, el 24% del parque celular argentino es inteligente y sus propietarios evitan salir de sus casas sin sus dispositivos, porque con ellos se informan, se entretienen y se comunican.

Los teléfonos recibieron el mote de “inteligentes” a partir de que pudieron ofrecer prestaciones comparables a las de una computadora. ¿Y cómo consiguieron hacerse un lugar en el deseo masivo? Los nuevos paradigmas comunicacionales y el sentido de pertenencia sumaron su granito de arena a esta verdadera revolución móvil que también tiene sus límites.

Procedencia. Ya en 2009, el consultor Enrique Carrier, fundador y director de Carrier y Asociados, señalaba la preponderancia de la población nativa digital (8,2 millones de usuarios nacidos a partir de mediados de 1980 y criados en pleno desarrollo digital) frente a sus antecesores, los inmigrantes digitales (7,8 millones de usuarios nacidos en un mundo analógico que, con distinto ritmo, se fueron amoldando al nuevo escenario). Una división que no pudo más que generar cosmovisiones encontradas, traducidas en nuevos modos de consumir y reproducir cultura.

Al momento de señalar los cambios que los teléfonos inteligentes introdujeron en materia de consumo cultural,  el investigador del Conicet, docente de la UNQui, de la UBA y de la Maestría en Propiedad Intelectual de Flacso Argentina, Mariano Zukerfeld, comienza por señalar aquellos que “se ven en las reuniones de adolescentes en la que están todos chateando, la forma en que los medios de comunicación estructuran agenda e instalan noticias, y el desarrollo y consumo de las diferentes formas de arte, que se trastocan con los dispositivos móviles”.

“Una estadística estadounidense indica que en la década del 60 había algo así como 20 minutos de información disponible por cada minuto libre que tenía una persona. Ahora, habría 20.000 minutos para cada minuto disponible por persona”, ejemplifica Zukerfeld para señalar que “en esa sobreabundancia de información, la atención humana se vuelve un recurso escaso, valioso y que se comercializa. En ese sentido, que Google base su esquema de negocio en la publicidad, es importante”.

Para el investigador experto en sociedad del conocimiento y presidente de la consultora Prince&Cooke y Asociados, Alejandro Prince, “los dispositivos de las nuevas tecnologías son sin duda consumos culturales y sociales en sí mismos, así como gran parte de las actividades que con ellos se pueden realizar”.

Según los propios datos arrojados por Prince, hasta el año pasado la proporción de teléfonos inteligentes respecto al total de celulares en uso era del 15%, mientras que este año llega al 35%. “Considerando que estos equipos se recambian cada tres años podemos predecir que en menos de que ese plazo se cumpla, más de la mitad de los equipos en uso serán inteligentes o superiores”, estima el especialista.

“Con la rápida difusión y adopción de teléfonos inteligentes de 2012 estaremos completando gran parte del segmento llamado ‘mayoría temprana’, una franja que se correlaciona fuertemente con un nivel socioeconómico determinado, aunque no es el único motivo (que fundamenta su elección)”, dice Prince y señala variables como “nivel educativo, profesión, edad y la movilidad del usuario que dependen de la ocupación pero no necesariamente del nivel socioeconómico”.

“Cualquier trabajador o estudiante que no pase gran parte del día sedentario en una oficina tiene una propensión mayor a la adquisición de estos productos”, asegura Prince y agrega otros factores de adopción, como “la carga simbólica por los cuales los teléfonos inteligentes pasan a ser tomados como símbolo de status, signo de innovación o modernidad. Lo que poseemos o usamos nos identifica en mayor o menor medida, según la persona y el producto”.

Mapear. Cuándo y cómo se consumen productos culturales mediante teléfonos inteligentes es la pregunta del millón respondida en el relevamiento “Nuestro planeta móvil. Cómo entender a los usuarios de celulares”, realizado por Ipsos MediaCT para Google a nivel global en mayo de 2012. Entre los datos que el estudio arroja, señala que la penetración de terminales inteligentes en la Argentina es del 24%, en Brasil del 14%, en China del 33%, en Estados Unidos al 44%, y en Emiratos Árabes Unidos del 61%.

El estudio, realizado durante el primer trimestre de 2012 y por el cual se entrevistó telefónicamente a 1.000 ciudadanos argentinos de entre 18 y 64 años, también trazó otros hábitos de uso, como dónde y para qué se usa el teléfono.

Mientras que el 89% aseguró usar el dispositivo en su casa, el 74% en su trabajo, el 64% mientas se traslada en transporte público, el 60% en cafeterías y el 49% en reuniones sociales, el 86% lo elige para comunicarse, (el 72% accede a su correo electrónico y el 71% a una red social, al menos una vez al día); el 69% para informarse, (el 55% lee noticias en portales informativos y el 52% blogs); y el 91% para entretenerse, (el 70% navega por Internet, el 69% escucha música y el 54% usa juegos).

A su vez, el relevamiento arrojó que el 83% de las personas usa el teléfono mientras hace otras cosas, como por ejemplo, leer libros (11%), escuchar música (57%) y mirar televisión (37%); inclusive, el 25% preferiría dejar de ver tele antes de relegar su teléfono.

Compatibilizar. En todos los casos, se trata de ver, leer y escuchar contenido que, en un gran porcentaje de ellos, se paga pero que no se adquiere. En las horas previas a la publicación de esta nota, el actor estadounidense Bruce Willis hizo pública una demanda contra Apple por la propiedad de su biblioteca de contenido digital adquirido a través de la plataforma Itunes.

El actor reclama la libertad de heredar a sus hijos ese contenido adquirido tras advertir el haber aceptado una cláusula de términos de servicio por la cual, tras la muerte del usuario, la colección vuelve a ser propiedad de Apple.

“¿Cuándo algo es tuyo si al final de cuentas no tenés real derecho a tenerlo?”, pregunta el integrante de la comunidad Mozilla en Argentina Guillermo Movía y advierte que “si cambias de terminal y de plataforma, también perdés el contenido adquirido; y si apelás a herramientas para traspasarlas de formato (para que sea compatible con otro sistema), técnicamente, estás infringiendo en un delito. Por eso, el lema de Mozilla es que la web es la plataforma”.

“Más que pensar en el aporte del software libre, en estos productos sistémicos, en red, como los teléfonos inteligentes, lo relevante es la estandarización. La posibilidad de que todos los miembros puedan compartir todo tipo de archivos o comunicaciones, sea cual sea el sistema operativo o formato; la regla que da valor es que todo sea compatible y escalable. O lo más posible”, asegura Prince y dispara una aspiración compleja en un escenario de privatización de las redes.

“Desde la aparición de la PC, en la web se impuso la lógica de neutralidad, que desde cualquier lado se debe poder acceder a cualquier página”, sostiene Zukerfeld para comparar con la coyuntura móvil: “La aparición de los teléfonos inteligentes generan una disputa porque, por ejemplo, se basa en redes privadas”.

Los sistemas operativos más difundidos son propietarios, es decir, son el resultado del desarrollo de una empresa, como Android, de Google; iOS, de Apple; Symbian, producto de la sociedad entre Nokia, Sony Ericsson, Samsung y Siemens, entre otras compañías; BlackBerry, de RIM; Windows Mobile, de Microsoft.

También los hay Linux, pero son los menos. Mozilla, por ejemplo, anunció la disponibilidad de su sistema operativo móvil basado en estándares abiertos y desarrollado por la comunidad de programadores de código abierto, pero cuyo lanzamiento será en 2013, en Brasil y de la mano de Telefónica.

Según los indicadores de Carrier y Asociados, el mercado local se concentró en 2011 en torno a Android (57,4%), Symbian (21,4%) y BlackBerry (20,9%).

“El consumo está dominado por quien tiene el poder”, dice Movía y ejemplifica con la prohibición del Kamastutra por parte de Apple: “Lo hizo porque ese contenido no estaba de acuerdo con sus estándares culturales. Uno se equivoca cuando ve a la red como el espacio adonde está todo porque ellos deciden qué tipo de consumo vas a poder tener y cuáles son los límites”.