2) Tecnología digital, cine y música

  • Propuesta

Los invitamos a participar del segundo encuentro del Seminario e-tcs 2013.

El mismo se llevará a cabo el viernes 7 de Junio a las 14 hs en el Centro CTS (Virasoro 732).

En esta oportunidad la propuesta es discutir la relación entre tecnología digital, cine y música en los últimos años.

La producción cinematográfica y musical no ha atravesado meramente un cambio en el soporte de sus productos. La salida del mundo analógico y la entrada en escena de la información digital e Internet está significando, ante todo, variables combinaciones de viejas y nuevas prácticas productivas y distributivas, reordenamientos en el nivel de los actores que allí participan, cambios en las modalidades de negocios, conflictos y revisiones de los niveles de autoría, reacomodamientos en sus configuraciones jurídicas, entre otros. Lejos de hallarse estabilizadas, estas y otras cuestiones se encuentran en constante transformación y merecen una mirada detenida.

La presentación de la temática estará a cargo de Matías Zitello (UBA-FCS / UCES) y Marcela Zena (UBA-FCS /UP). Para ello utilizaremos como disparadores dos trabajos de su autoría, que pueden descargarse a continuación.

Zitello, Matías y Zena, Marcela (2012) Nuevo Cine en el contexto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y de los nuevos dispositivos tecnológicos, Revista GPT, N 15.

Zitello, Matías y Zena, Marcela. Música libre. Una mirada sobre la industria discográfica ante el download gratuito (ponencia).

Les pedimos, por favor, confirmar asistencia a seminario@e-tcs.org 

       Saludos cordiales,

       Equipo e-tcs.

  • Resumen de la reunión

En esta oportunidad, más que un resumen, presentamos un breve punteo de aquellas cuestiones que pudimos dejar sentadas respecto de cómo acercarse a indagar en la relación entre tecnología digital, cine y música. La presentación estuvo a cargo de Matías Zitello (UBA-FCS / UCES) y Marcela Zena (UBA-FCS /UP), a quienes agradecemos mucho su presencia y participación.

En primer lugar, respecto de la música y el cine como objetos de estudio (siempre en relación a su interacción con las tecnologías digitales), se planteó la necesidad de tratarlos tanto en conjunto como separados, con el fin de poder responder al mismo tiempo en qué aspectos ambos se encuentran atravesados por las tecnologías digitales de manera similar y en qué aspectos claramente se diferencian. En dicho sentido, se observó la dificultad de entender al “cine” como un objeto delimitable separadamente del más grande campo audiovisual.

De allí surgió la necesidad de atender a una segunda distinción. La forma en que la tecnología digital interactúa con las prácticas en estos ámbitos es diferencial en relación a la producción, a la distribución y a la circulación de los contenidos. A su vez, estas esferas diferenciales no poseen la misma lógica al interior de toda la producción audiovisual y musical sino que la misma varía sustanciosamente de acuerdo no solamente a los géneros que se producen y circulan sino a los actores que allí participan.

Un tercer aspecto a considerar son las regulaciones  que priman en estos campos. Concretamente, y a grandes rasgos, las disputas por los derechos de propiedad intelectual sobre los contenidos. Por supuesto este debate es inmenso. Sin embargo, baste aquí mencionar que para avanzar en dicha discusión se hace imprescindible retomar las distinciones mencionadas y, con ello, los diferentes actores -con sus lógicas e intereses-, que intervienen en el campo audiovisual y musical. Naturalmente esto incluye a la industria, pero no únicamente.

De la mano con ello, si algo ha quedado abierto a futuras discusiones es la definición que se da o puede darse respecto de los bienes culturales, bienes informacionales, bienes conocimientos y tantas otras expresiones que, con sus distintos énfasis y consecuentes propiedades, apuntan a precisar este difícil objeto de estudio que atraviesa no solamente la cultura sino también a la economía, a la estética, al derecho y a tantas otras disciplinas.   

Finalmente, una de las inquietudes que ha quedado planteada, y que está ligada a la definición y precisión que se haga de estos bienes, refiere a la tensión entre la difusión de los mismos y la atención de los usuarios/consumidores.